was successfully added to your cart.

El temor está ahí, está en las casas, las academias, los gimnasios.  Las salas de entrenamientos grupales y áreas de cardiovascular están repletas de mujeres buscando sentirse mejor y desde luego, construir un cuerpo estético.

Es importante siempre iniciar cualquier plan de ejercicios con cierta adaptación anatómica: Movilización, Desarrollo de Balance, Pilates, Yoga, Spinning, Elíptica, Escaladora y hasta el mismo Baile nos ayudarán en un primer momento a reactivar nuestro cuerpo, tomar conciencia corporal e iniciar del desarrollo de mejores habilidades motrices y de algunas capacidades condicionales (fuerza, resistencia, velocidad) y coordinativas.

Sin embargo, después de cierto periodo de adaptación y para continuar con un proceso de desarrollo óptimo será necesario hacer uso de estímulos externos para obligar a nuestro sistema músculo-esquelético a adaptarse y por ende a desarrollarse con la  consecuente mejora en la composición corporal (relación músculo-grasa) y el objetivo estético que se busca. Es entonces momento importante empezar a trabajar con pesas libres o máquinas de peso integrado.

Pero, “¿si entreno con pesas voy a desarrollar músculos como los de un hombre?”, es la pregunta que pasa por la cabeza de la mayoría de las mujeres que comienza un entrenamiento a nivel fitness y/o atlético. Pues bien, vamos a romper con este mito:

A nivel fisiológico, la principal diferencia por la cual las mujeres no ganan masa muscular tan rápido como los hombres se debe al estado hormonal.  Mientras que en los hombres se tienen rangos normales de testosterona arriba de los de las mujeres, ellas producen estrógenos que a su vez disminuyen la cantidad de testosterona libre en el cuerpo.

Por otro lado aunque  la distribución de fibras musculares (Tipo I, IIa y IIb) son similares en ambos géneros, las mujeres tienen sólo el 60 al 80% del área de las sección transversal de los músculos en relación con los hombres.

Además existen estudios que demuestran que los entrenamientos de resistencia provocan un aumento en la testosterona total de los hombres mientras que no hay mayor cambio entre las mujeres, aunque en ellas su testosterona libre aumenta en un 25%. Pero como las mujeres tienen mucho menos testosterona libre que los hombres en reposo, un aumento de ésta no es significativo como para permitir hipertrofia muscular. De ello se deduce que quizá otras hormonas anabólicas como la de HG sean las responsables de la hipertrofia en mujeres.

Podemos concluir entonces que, la masculinización en las mujeres es debida más bien al exceso de hormonas androgénicas, es decir, la imagen que tenemos de la mujer “súper musculosa de competencia” se debe a que estás mujeres utilizan compuestos androgénicos (es decir esteroides). Al final, ninguna chica que no esté haciendo eso lucirá ni remotamente con el volumen muscular similar al de un hombre. Así que..¡A combinar trabajo de fuerza con pesas y ejercicios cardiovasculares para lograr sentirnos y vernos mejor!

Rebeca

Author Rebeca

More posts by Rebeca